Palmira Acuña (Isla de Ons, 1947) es desde el 26 de febrero la mejor pulpeira de Galicia. Regenta el restaurante Casa Acuña, que fue abierto en 1945 por sus padres en la pontevedresa Isla de Ons y en el que ahora, también, trabajan sus hijos. En el Fórum Gastronómico de Santiago de Compostela tuvo que batirse en directo con otros seis pulpeiros y cocinar el mejor pulpo á feira. Lo consiguió.

Tiene la estirpe de los isleños, ama Ons por encima de todo, dice que ser y vivir allí es “un privilexio”, y asegura que si se alzó con el título de mejor pulpeira de Galicia en el Fórum Gastronómico, que se celebra en Santiago desde el domingo, es porque el pulpo que cocinó procedía de su isla, la misma en la que nació hace 64 años.

Palmira Acuña, que regenta el restaurante Casa Acuña en Ons, acudió a este certamen animada por el empresario de Congelados Portela, de Bueu, que siempre compra en la lonja de la localidad el pulpo “da nosa ría, o mellor de todos”. Quería que ella lo preparara para la degustación del jurado que se encargaría de valorar el concurso de pulpeiras. Allí acudió sola y se enfrentó, en una cocina en vivo y en directo, a otras seis personas, expertas en la preparación del tradicional pulpo á feira.

Asegura que lo único que hizo fue hervir el cefalópodo y condimentarlo con aceite, pimentón “el cariño”. No hay secreto, no hay agua que mejor cueza el pulpo, como en Lalín la suya para hervir los grelos del cocido, lo único que hay que tener es el buen producto “da nosa illa, o pulpo” y tener ojo: “Deixarlo ferver segun o seu tamaño”.

 

 

Palmira está acostumbrada a cocinar pulpo desde los 14 años cuando aprendió de la mano de su madre en el restaurante de la isla que abrieron sus padres en 1945 y que ahora continuaban sus hijos, entre ellos la empresaria naviera María Jesús Acuña. Por allí han pasado caras conocidas como la hoy ministra Ana Pastor, Epifanio Campos, Lendoiro o incluso el juez Garzón, así como también lo hacía desde hacía 40 años Tito Cambón, presidente de Finsa, ya fallecido. Para Palmira, todos los clientes son importantes, ricos o pobres.

Recuerda que vivió una infancia feliz en la isla, de aquella en Ons eran 600 vecinos y no tenían la sensación de vivir aislados porque había dos barcos de pasaje al día y se solía ir a la península, a Bueu. En la isla vivió durante todo el año hasta 1975, cuando la familia decidió pasar los duros inviernos en Bueu.

Acudió al colegio en la isla hasta los 11 años y después ingresó interna en la Compañía de María de Cangas, pero retornó a Ons: “O que chorei…” Hasta los 12 años no hubo televisión en la isla y asegura que de las noticias se enteraban por la radio portátil: “Pero non nos sentíamos aillados. Había moita máis unión que ahora”.

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